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Tres vuelos fueron desviados del aeropuerto de Riga después de que un dron entrara en la trayectoria de aterrizaje, lo que provocó un cierre temporal.
En la noche del 13 de enero de 2025, la Agencia de Aviación Civil de Letonia (CAA) informó de que se había detectado un dron en la trayectoria de aterrizaje de tres aeronaves entrantes en el aeropuerto de Riga, lo que obligó a desviar esos vuelos a otros aeropuertos y a cerrar el aeropuerto durante unos 30 minutos. Según el informe, los vuelos retrasados incluían un vuelo de airBaltic desde Sofía y un vuelo de WizzAir desde Kutaisi desviados a Vilna, y un vuelo de Finnair desde Helsinki que regresó a su aeropuerto de salida. El aeropuerto de Riga se encuentra en el centro de la infraestructura de aviación civil de Letonia y funciona como centro regional; una incursión en esta zona afecta tanto a la seguridad de la aviación nacional como aliada. La dinámica del incidente refleja la lógica de la guerra híbrida: al introducir un dron en una ruta de aproximación de la aviación civil, el actor obligó a las autoridades de aviación y seguridad de Letonia a desviar recursos, elevar el estado de alerta y reconsiderar las capacidades de detección y mitigación en el ámbito aéreo civil. Aunque no se reivindicó la responsabilidad y no hubo daños ni víctimas, el suceso desencadenó un debate legislativo sobre otorgar a las unidades de policía y guardia fronteriza facultades de interceptación contra drones. El incidente subraya que la vulnerabilidad de Letonia no se limita a los frentes militares o marítimos; la aviación civil y las zonas de aproximación a aeropuertos también son vectores potenciales de presión híbrida.
Puntuaciones E/M/R/S
- EExistencia0/4 · Sin evaluar
- MIntención0/4 · Sin evaluar
- RVínculo con actor ruso0/4 · Sin evaluar
- SResponsabilidad del Estado ruso0/4 · Sin evaluar
Hechos
Sin hechos
Fuentes
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- Rol
- discovery_lead
- Fecha
- 2025-01-12T23:00:00Z
In the evening of 13 January 2025, Latvia’s Civil Aviation Agency (CAA) reported that a drone had been detected in the landing trajectory of three incoming aircraft at Riga Airport, forcing diversion of those flights to other airports and a roughly 30-minute airport closure. According to the report, the delayed flights included an airBaltic flight from Sofia and a WizzAir flight from Kutaisi diverted to Vilnius, and a Finnair flight from Helsinki that returned to its departure airport. Riga Airport sits at the heart of Latvia’s civil-aviation infrastructure and functions as a regional hub; an incursion into this zone touches both national- and allied-aviation security. The dynamics of the incident reflect hybrid-warfare logic: by introducing a drone into a civilian-aviation approach path, the actor forced Latvia’s aviation and security authorities to divert resources, elevate alertness, and reconsider detection/mitigation capabilities in the civil-air domain. Although no claim of responsibility was made and there was no damage or casualties, the event triggered legislative discussion about empowering police and border-guard units with counter-drone interception powers. The incident underlines that Latvia’s vulnerability is not limited to military or maritime fronts; civilian-aviation and airport approach zones are also potential vectors for hybrid pressure.