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Moldavia informa de un ciberataque masivo contra la infraestructura electoral y culpa a actores vinculados a Rusia.

El Servicio de Tecnología de la Información y Ciberseguridad de Moldavia (STISC) anunció que había bloqueado una serie de ciberataques dirigidos contra su infraestructura de elecciones parlamentarias, incluido el sitio web de la Comisión Electoral Central (CEC), servidores en la nube usados para el procesamiento electoral y centros de votación de la diáspora en el extranjero. Según se informó, los ataques incluyeron oleadas masivas de denegación de servicio distribuida (DDoS) - una campaña registró más de 16 millones de intentos automatizados de sesión - destinadas a degradar la disponibilidad de sistemas electorales estatales clave pocos días antes de la votación. Aunque el gobierno atribuyó la actividad a „actores extranjeros“ y encontró patrones conectados con grupos de hackers vinculados a Rusia, la atribución formal al Estado ruso no fue divulgada por completo. La perturbación abarca la región de la capital nacional de Moldavia y sus redes de diáspora/votación en el extranjero, lo que ilustra cómo las amenazas híbridas pueden extenderse más allá de las fronteras territoriales inmediatas. La dinámica de la guerra híbrida es clara: al atacar el proceso electoral en lugar de activos cinéticos, los actores adversarios buscan socavar la legitimidad democrática, erosionar la confianza en las instituciones e imponer cargas defensivas a un Estado aliado o candidato más pequeño.

Ocurrencia
2025-09-28
Publicación
2025-09-27T22:00:00Z
Primera observación
2026-09-24T06:09:10.079Z
Estado de revisión
Sin evaluar
Países
MD
Actualizado
2026-09-27T23:56:59.668Z

Puntuaciones E/M/R/S

  • EExistencia0/4 · Sin evaluar
  • MIntención0/4 · Sin evaluar
  • RVínculo con actor ruso0/4 · Sin evaluar
  • SResponsabilidad del Estado ruso0/4 · Sin evaluar

Hechos

Sin hechos

Fuentes

  1. Rol
    discovery_lead
    Fecha
    2025-09-27T22:00:00Z

    Moldova’s Information Technology and Cybersecurity Service (STISC) announced it had blocked a series of cyber-attacks targeting its parliamentary election infrastructure, including the website of the Central Electoral Commission (CEC), cloud servers used for election processing, and overseas diaspora voting stations. The attacks reportedly involved massive distributed-denial-of-service (DDoS) waves—one campaign registered over 16 million automated session attempts—aimed at degrading availability of key state electoral systems just days before the vote. While the government attributed the activity to “foreign actors” and found patterns connected to Russian-linked hacking groups, formal attribution to the Russian state was not fully disclosed. The disruption spans Moldova’s national capital region and its diaspora/voting networks abroad, illustrating how hybrid threats can reach beyond immediate territorial borders. The hybrid-warfare dynamics are clear: by targeting the electoral process rather than kinetic assets, adversarial actors seek to undermine democratic legitimacy, erode trust in institutions and impose defensive burdens on a smaller allied or candidate state.